jueves, 9 de octubre de 2008

Risas


En la palestra de desconocidos buscó a su lado el calor y simulando mojarle el oído le besó el cuello y le dijo. Me gustas tanto quisiera aprenderme tu nombre me gustas tanto que no sé pro donde voy. Me le acerqué suspicaz y le tendí un anzuelo vamos a fumar un porro ahí. Me gusta verte reir, me gusta tanto tu coqeteo. Tengo una idea, no me hables de ti y mucho menos de tu pasado algo en tus labios color carmín sugiere que vayamos al grano. Oh! la alegría llegó la alegría llegó y sé que no dura para siempre.

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